Europa con Ucrania

El HIJO DEL HOMBRE

Natalia Ginzburg


Ha pasado de la guerra y la gente ha visto derrumbarse muchas casas, y ahora ya no se siente segura en su casa como se sentía tranquila y segura antes. Hay algo de lo que no nos curamos, y pasarán los años y no nos haremos nunca. Quizá tengamos otra vez una lámpara sobre la mesa, y un jarrón con flores y los retratos de nuestros seres queridos, pero ya no creemos en ninguna de estas cosas, porque una vez tuvimos que abandonar las de repente o la buscamos inútilmente entre los escombros.

Una vez que se ha padecido la experiencia del mal ya no se olvida. Quien ha visto derrumbarse las casas sabe demasiado claramente cuán frágiles son los jarrones con flores, los cuadros, las paredes blancas. Sabe demasiado bien de qué está hecha una casa. Una casa está hecha de ladrillos y cal, y puede derrumbarse. Una casa no es muy sólida. Puede derrumbarse de un momento a otro. Detrás de los serenos jarrones con flores, detrás de las pérdidas, las alfombras, los suelos los grados con cero, está el otro aspecto verdadero de la casa, el aspecto atroz de la casa derrumbada. No nos curaremos nunca de esta guerra. Es inútil. Jamás volveremos a ser gente serena, gente que piensa y estudia y construye su vida en paz. Mirad lo que han hecho con nuestras casas. Mirad lo que han hecho con nosotros. Jamás volveremos a ser gente tranquila.

Y ahora somos gente sin lágrimas. Lo que conmovía nuestros padres ya no nos conmueve en absoluto. Nuestros padres y la gente mayor que nosotros nos reprochan la forma que tenemos de criar a los niños Querrían que mintiésemos a nuestros hijos como ellos nos mentían a nosotros. querrían que nuestros niños se divirtieran con muñecos de felpa en graciosos cuartos pintados de rosa, con arbolitos y conejos pintados en las paredes. Querrían que cubriéramos de velos y mentira su infancia, que mantuviéramos para ellos cuidadosamente oculta la realidad en su verdadera sustancia. Pero nosotros no lo podemos hacer. No lo podemos hacer con niños a los que hemos despertado en plena noche y hemos vestido nerviosamente en la oscuridad, para escapar y escondernos o porque la sirena de la alarma desgarraba el aire. No lo podemos hacer con niños que han visto el espanto y el horror en nuestra cara. No podemos ponernos a contarles a estos niños que los hemos encontrado en una calle ni que quien ha muerto ha emprendido un largo viaje.

Hay un abismo insalvable entre nosotros y las generaciones anteriores. Sus peligros eran irrisorios y sus casas se derrumba van muy rara vez. Los terremotos y los incendios no eran fenómenos que se produjeran continuamente para todos. Las mujeres hacían punto, le encargaron la comida a la cocinera y recibían a las amigas en casas que no se derrumban. Todos meditaban, estudiaban y se ocupaban de construir su vida en paz. Eran otros tiempos y quizás estaba bien. Pero nosotros estamos atados a nuestra angustia y, en el fondo, nos sentimos contentos con nuestro destino de hombres.

ENLACES DE INTERÉS

7.8.2001 ES Diario Oficial de las Comunidades Europeas L 212/13 (11) Conviene respetar el mandato del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados relativo a los refugiados y otras personas necesitadas de protección internacional y poner en práctica la Declaración no17, aneja al Acta Final del Tratado de Amsterdam, sobre el
BOE-A-2022-4972 Real Decreto-ley 6/2022, de 29 de marzo, por el que se adoptan medidas urgentes en el marco del Plan Nacional de respuesta a las consecuencias económicas y sociales de la guerra en Ucrania.

https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=DOUE-L-2022-80366

https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2022-3715

Jos MINISTERIO DEL INTERIOR DIRECCIÓN GENERAL DE LA POLICíA COMISARíA GENERAL DE EXTRANJERíA Y FRONTERAS SEPTIMA.- Impreso el resguardo, se añadirá la fotografía del interesado y se